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014 • Caso a la idiosincracia en redes sociales

Llevo varios años explorando y construyendo distintos métodos para participar mejor en redes sociales, y en el camino, como quizás ustedes también, me he encontrado con manuales, blogs, gurús, chamanes, coaches, expertos reales o autoproclamados y otra serie de fuentes que aseguran haber encontrado el secreto.

En la gran mayoría de los casos -obvio-, esa promesa no es más que un espejismo. Un espejismo que, lastimosamente, logra engañar a muchos con la idea de que si siguen una cierta serie de instrucciones, tendrán el poder de transformar sus propias redes sociales (o las de su negocio) en una plataforma que sea tanto útil para la comercialización de productos o servicios como relevante para una comunidad fiel y en crecimiento constante.

Si bien existen algunas estrategias que han probado una cierta efectividad general, la verdad que reina plenamente sobre el resto es la siguiente: las únicas cuentas que están llamadas a ser sostenibles en el tiempo son aquellas que verdaderamente se sepan y entiendan como entes individuales y útiles para la sociedad. Y ojo, que ahí no acaba; también deben tener la capacidad de crear y refinar una manera propia de comunicarse clara y convincentemente con las personas que quieren que las escuchen.

La pregunta es cómo lograrlo, porque, como en casi todo, llevar esta idea a la práctica es más complejo de lo que parece.

Lo primero a tener en cuenta es lo siguiente es una nueva condición, por decirlo de cierta manera, que se ha asentado cada vez más en el consciente colectivo gracias a diversos factores, pero en especial desde de los cambios socioculturales generados durante la pandemia: la creciente negativa del público general a interactuar con marcas o personas que se perciban como entes enfocados únicamente en la generación de utilidades.

Es vital adaptarse a esta nueva realidad lo antes posible, porque poner toda tu atención en temas tácticos o mecánicos, como cumplir las “reglas” del algoritmo, definir las horas de publicación óptimas, elegir la cantidad perfecta de publicaciones que tienes que hacer al mes y demás preocupaciones similares; así como basar el discurso únicamente en tus productos o servicios, es, básicamente, dispararte en el pie. Es un juego peligroso con un final casi seguro: la irrelevancia.

Existe una alternativa para solucionar este problema de cómo participar mejor en redes sociales, que quizás es menos obvia y definitivamente es más compleja. Consiste en que, antes de crear contenido para redes, te preguntes verdadera y ampliamente quiénes eres y por qué haces lo que haces, sea desde lo personal o desde la identidad de tu marca, en vez de ser o hacer algo distinto.

La dificultad de llevar a cabo esta alternativa nace de lo escaso que se ha hecho el acto mismo de reflexión. Ya no sabemos sentarnos con nosotros mismos en silencio; el estado de aburrición y quietud o inactividad absoluta ha básicamente desaparecido de nuestras vidas, y es justo ahí en donde normalmente encontramos los “insights” más valiosos sobre nuestra propia identidad. Nuestro comportamiento -de nuevo, tanto a nivel personal como de marca- se ha hecho mimético, y la lastimosa tendencia más prominente de la actualidad es la construcción de nuestra propia identidad desde lo que encontramos puertas afuera, y no desde el campo único e infinito que se esconde a plena vista en nuestro interior.

Crear nuestra marca a partir de lo que otros son, lo que a otros le funciona o de las tendencias del momento es un llamado a la monotonía y la desaparición. Es hacerse paisaje en un mundo de posibilidades interminables, donde pasar desapercibidos es casi lo natural entre la cantidad inconcebible de contenido creado y lanzado a medios sociales cada día. La idea en que insisto es que construirnos a partir de lo que está fuera de nosotros es casi tan malo a nivel de estrategia comercial como lo es a nivel humano, puesto que definir nuestra identidad a partir de la del resto y no desde nuestras inclinaciones más sinceras tendría como resultado inevitable la creación de un ente fragmentado, inconsistente y medio vacío. El mundo no necesita dos marcas iguales, ni mucho menos dos personas iguales.

Quizás la mejor estrategia de redes sociales sea entender mejor la incidencia de nuestra propia identidad en la de nuestra marca y el entorno en el que participa, ya que, al final, sus dinámicas son únicamente hijas de las de quienes son responsables por ella. Las personas detrás de cada marca son quienes la dotan de sentido, de cualidades y de intenciones; facultades que luego deben comunicarse de manera clara y consistente, para que quienes decidan quedarse en su universo, entre todos los que lleguen, efectivamente sean los que sí ven el valor real dentro de lo que la marca hace. ¿Quién sino ellos son los que queremos que conformen nuestra audiencia?

Dicho esto, me parece supremamente aventurado -incluso pretencioso-, tratar de darte una guía para que puedas empezar a darle respuesta a esas preguntas germinales, llamadas a responder cuál será la ruta que debes seguir para llevar esas ideas originales y únicas de lo que verdaderamente representas tú o marca (o ambas) al mar de contenido de las redes sociales. Sin embargo, creo que no se trata de abrir un camino, sino de mostrar una puerta y darte las llaves. Aquí están:

  • ¿Cuál es la creencia central de tu marca? ¿Por qué debería importarle a alguien?

Aquí se trata de definir el propósito al cual estarán dirigidos todos y cada uno de los esfuerzos que hagas. Recuerda que, como lo mencioné antes, ese propósito debe estar conectado con algún bien común o social, y no a la generación de utilidades.

Si no sabes por dónde empezar y quieres ver cuáles son los grandes propósitos de la humanidad en este momento, visita este enlace:

Objetivos y metas de desarrollo sostenible
  • ¿Cuál es el problema que le estás resolviendo tus clientes? ¿Cómo puedes crear una experiencia de usuario desde tu marca a partir de tu propósito?

En este caso se trata de encontrar una manera de que la gente entienda y sienta que al interactuar comercialmente contigo se están conectado con alguien que busca construir valor para algo más grande que sí mismo. Esas respuestas son las que define la narrativa y el contenido que debes llevar a tus redes (o sea la manera como cuentas la historia de cada uno de tus productos o servicios en función de tu propósito central).

El camino te corresponde abrirlo a ti, descubriendo cada día cómo seguir hacia adelante y cómo adaptarte a lo que vayas encontrando en él.

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